El matrimonio se constituye como el paso más importante y fundamental de cualquier hombre y mujer que con plena decisión optan cambiar sus vidas y conformar una familia y como sabemos la importancia e incidencia de ese acto, hoy te queremos orientar a través de este cuso virtual para que si has pensado o estas pensando en casarte te tomes un momento y revises algunos conceptos necesarios a tener en cuenta antes de dar el esperado “SI” Lo que cada uno espera del otro Observa el video y contesta: 1. Que es lo que realmente esperamos de nuestra pareja. 2. Cumple con nuestras expectativas 3. Matrimonio: ¿amor y sacrificio?
El noviazgo es, por su misma naturaleza, una condición transitoria, que termina en matrimonio o en ruptura. La experiencia demuestra que es mejor que el noviazgo sea breve, de un año quizás; más no porque empiezan las "confianzas", y se puede "caer" porque el amor es de suyo unitivo. Como a fuerza, ni los zapatos entran, basta la voluntad de una de las partes para que cese el compromiso. La psicología del varón y de la mujer son distintas. Una mujer descansa cuando habla. Un hombre se cansa cuando habla. Inteligencia del varón: El modo de sentir del otro es distinto del mío. Amar es querer el bien; no es fácil perseguir el bien del otro porque hay una tendencia fuerte al egoísmo. Aquel bien que le ofrecemos a la persona amada ha de ser un bien real ha de ser algo que la mejore, y no que me beneficie sólo a mí. Cuando queremos a una persona la enseñamos a querer, a refrenarse, a ser amable. El mejor modo de querer es luchar por ser amables, en el sentido profundo de la palabra. Amar es desear que esa persona se desarrolle, sea mejor y alcance la plenitud a la que está llamada. Amar es aplaudir a Dios, es decirle: "Con éste sí que te has lucido".
El sacramento del matrimonio es la presencia de Cristo, presencia sacramental. Es decir siendo el matrimonio un sacramento, se convierte en un medio de comunicación de la gracia de Dios. Es un camino para la salvación de los que lo integran. Como sacramento es un signo del amor y de la alianza de Cristo con su Iglesia. La finalidad del sacramento del matrimonio es la santificación de los esposos mediante: la Unión y la procreación y educación de los hijos. Es la manera de ayudarse mutuamente con la gracia de Dios en la realización de la propia vocación. Ver más Información.
La relación entre la vida conyugal, sus conflictos y dificultades, y el sacramento del matrimonio me lleva a hacer una llamada sobre la responsabilidad pastoral. En la práctica del sacramento del matrimonio existe una contradicción pastoral muy llamativa: se tiene una actitud amplia y comprensiva para admitir a la celebración del sacramento, y se mantiene un comportamiento rigorista y rígido para encontrar una solución cuando no funciona. Es ancha la entrada, estrecha la salida. Lo que se trata inicialmente con tanta ligereza y banalidad, ¿puede tomarse luego tan en serio? ¿Por qué?
Se amarra a una institución de amor a quienes quizá no han tenido ni un principio de amor humano maduro. Se ata a la realidad del amor conyugal cristiano —al sacramento— a quienes no tienen ni un principio de fe personal auténtica. Se pretende que signifiquen de por vida la fidelidad de Cristo y de la Iglesia quienes no tienen ni una mínima experiencia de vida comunitaria. Haz Clic aquí para ver más información
El alcance del reconocimiento civil del matrimonio canónico, la ejecución civil de las nulidades canónicas y el papel del juez civil en el procedimiento para aplicar la ley sobre el divorcio son los temas que más preocupan a la Santa Sede respecto al actual proyecto de ley sobre el divorcio. Esos temas bien podrían constituir el esquema central del inminente documento de los obispos españoles sobre el divorcio. Haz clic aquí para ver más información
Hay personas que piensan que la elaboración de un presupuesto familiar es una pérdida de tiempo. Unos creen que lo que tienen es tan poco, que no vale la pena tomar tiempo para analizar cómo usarlo. Otros piensan que ya que trabajan tanto, pues mejor es disfrutar el dinero sin preocuparse en el cómo. Los unos y los otros están equivocados. ¿Porqué? Porque primero, mientras menos tenemos, más cuidadosos debemos ser en cómo usamos y administramos lo que Dios nos ha provisto. Segundo, precisamente porque nos esforzamos tanto trabajando, tiene sentido el sacar un poco de tiempo para diseñar un plan que nos ayude a la administración sabia de esos bienes. También, como hemos visto en artículos anteriores, Dios es el dueño de todo lo que tenemos. Por tanto, debemos pedirle sabiduría para usar esos recursos en una forma agradable a Él. Veamos cómo nos ayuda el presupuesto a establecer prioridades y a diferenciar entre necesidades, gustos y deseos. Haz clic aqui para ver más