El noviazg
o es, por su misma naturaleza, una condición transitoria, que termina en matrimonio o en ruptura. La experiencia demuestra que es mejor que el noviazgo sea breve, de un año quizás; más no porque empiezan las "confianzas", y se puede "caer" porque el amor es de suyo unitivo. Como a fuerza, ni los zapatos entran, basta la voluntad de una de las partes para que cese el compromiso.
La psicología del varón y de la mujer son distintas. Una mujer descansa cuando habla. Un hombre se cansa cuando habla. Inteligencia del varón: El modo de sentir del otro es distinto del mío.
Amar es querer el bien; no es fácil perseguir el bien del otro porque hay una tendencia fuerte al egoísmo. Aquel bien que le ofrecemos a la persona amada ha de ser un bien real ha de ser algo que la mejore, y no que me beneficie sólo a mí.
Cuando queremos a una persona la enseñamos a querer, a refrenarse, a ser amable. El mejor modo de querer es luchar por ser amables, en el sentido profundo de la palabra.
Amar es desear que esa persona se desarrolle, sea mejor y alcance la plenitud a la que está llamada. Amar es aplaudir a Dios, es decirle: "Con éste sí que te has lucido".
o es, por su misma naturaleza, una condición transitoria, que termina en matrimonio o en ruptura. La experiencia demuestra que es mejor que el noviazgo sea breve, de un año quizás; más no porque empiezan las "confianzas", y se puede "caer" porque el amor es de suyo unitivo. Como a fuerza, ni los zapatos entran, basta la voluntad de una de las partes para que cese el compromiso.La psicología del varón y de la mujer son distintas. Una mujer descansa cuando habla. Un hombre se cansa cuando habla. Inteligencia del varón: El modo de sentir del otro es distinto del mío.
Amar es querer el bien; no es fácil perseguir el bien del otro porque hay una tendencia fuerte al egoísmo. Aquel bien que le ofrecemos a la persona amada ha de ser un bien real ha de ser algo que la mejore, y no que me beneficie sólo a mí.
Cuando queremos a una persona la enseñamos a querer, a refrenarse, a ser amable. El mejor modo de querer es luchar por ser amables, en el sentido profundo de la palabra.
Amar es desear que esa persona se desarrolle, sea mejor y alcance la plenitud a la que está llamada. Amar es aplaudir a Dios, es decirle: "Con éste sí que te has lucido".
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